Cómo reemplazarla
Un día, amanecí sin ti; solo te fuiste sin despedirte, y en una nota, de pocas palabras y escrita apurada, intentaste explicarme tu deserción a nuestro amor.
Entonces me pregunté:
¿Cómo pudo dejarme?
¿Cómo reemplazarla?
¿Cómo encontrar a esa mujer que necesito?
Desde aquel día, he besado otros labios, he acariciado otras manos, he escuchado otras voces, he probado el sabor de otra piel y he sentido la pasión de otros cuerpos.
He tratado muchas cosas y después, intenté muchas más, pero nunca pude encontrarla.
Entonces, me volví a preguntar:
¿Será que no la sé buscar?
¿Será que no la quiero encontrar?
O será que no existe la mujer que llene ese vacío que me dejó condenado a su ausencia, aquel día que amanecí solo en nuestra cama.
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