La maldita distancia
Cuando por fin mi corazón logró atrapar ese esquivo y hermoso sueño, el destino me propone una cruel realidad; ¿será que la vida me pone a prueba una vez más?, o simplemente, será que Dios está por darme la oportunidad de volver a ser feliz y quiere saber si realmente merezco ese privilegio.
Para el amor no existen límites ni distancias insuperables; ni el mar más extenso, ni el desierto más árido, ni las montañas, ni las fronteras, nada puede impedir que dos corazones que se aman, puedan estar juntos.
La distancia es solo un número, un límite que debemos superar; es la maldición que nos toca vivir a quienes como nosotros, se aman desde lugares diferentes, pero que a través de los sentimientos, lograron fundir sus corazones en uno.
Lo que siento por tí es tan grande y tan hermoso, que no habrá distancia que pueda impedir que pueda sentir el sabor de tus labios al besarte, el calor de tu cuerpo al abrazarte, el placer de tu piel al amarte; porque lo que sentimos es verdadero, es amor puro y sincero, es pensar y anhelar sin ningún tipo de miedos, un futuro juntos.
Cada noche agradezco a Dios por haberte puesto en mi camino, por haberme regalado el privilegio de que tú me elijas para acompañarte, para cuidarte y para amarte el resto de nuestras vidas.
Cada vez que siento tu voz diciendo “te amo”, es melodía para mis oídos, es sentirme un ser especial, es superar los miedos y las dudas, es saber que puedo amar como te amo, con el alma y el corazón.
Y en la soledad de mis días sin tí, me pregunto:
¿Qué hizo un hombre como yo para merecer a una mujer como tú?
¿Eres real o un hermoso sueño del que no quiero despertar?
Saber que me amas, es conocer la dicha de que una mujer como tú me elija para regalarme cada día, su belleza, su simpatía, su sensualidad, su ternura, su picardía, su inocencia, experiencia; todo lo que un hombre imagina y sueña de una mujer. Eres perfecta mi amor, eres perfecta y única.
Es tanto lo que te amo, que la distancia no es un reto para mí; voy a cruzar el mar, voy a recorrer el desierto, voy a escalar las montañas, voy a pasar por mil fronteras, pero nada va a impedir que tu y yo, nos tomemos de la mano y mirándonos a los ojos, nos regalemos ese “te amo” que será el preámbulo del más tierno, dulce y apasionado beso que está esperando latente en nuestros corazones, su oportunidad para sellar este hermoso amor que hoy estamos disfrutando a la distancia.
__________________________________________________________________________________