Ser mía sin poder tenerte

27.05.2022 20:32

El sol se oculta presuroso detrás del paisaje urbano; las sombras ganan espacio en la fría noche; los colores intensos del ocaso, se van borrando, poco a poco, de las retinas de los sorprendidos caminantes; mi tristeza gana amigos en la soledad de su agonía.
El murmullo de gente extraña y cercana, castiga mis oídos que anhelan volver a escuchar tu voz.
Me estoy volviendo loco en esta habitación que añora tu presencia. En la penumbra de este espacio vacío, mis ojos tristes se llenan de lágrimas, que imploran por ti.
El tiempo implacable, se vuelve egoísta y sin piedad, absorbe mi alma atormentada por ese amor que se encuentra lejos.
Inmerso en esta infinita soledad que me consume, te recuerdo a mi lado y maldigo cada instante que no te tengo. Me acerco peligrosamente al abismo de la nostalgia y caigo en un maravilloso viaje a través de hermosos recuerdos.
Me hace falta el calor de tu cuerpo, el roce de tu piel, el sabor de tus labios.
Necesito tu entrega y darte lo mejor de mí, para amarte hasta perder la noción del tiempo.
Cuando estás conmigo y nos miramos sin hablar, siento que a mi pecho le quema el intenso deseo por hacerte el amor.
Juntos llenamos de mágica locura y descontrolada pasión, otras tantas tardes grises y frías como ésta, para dejar en nuestros cuerpos, las cicatrices más dulces de un amor que nunca conoció límites ni respetó fronteras; un amor que nos llevó a tocar el cielo y a sentir el intenso calor del propio infierno; un amor que grabó con lágrimas y risas, la felicidad en nuestros corazones.
Mis ojos no ven nada, si no pasan por tu mirada; mis manos pierden el tacto, si no sienten tu cuerpo; mis labios se secan, si no beben el dulce néctar de los tuyos; mi piel extraña la tuya, si no puede sentir ese exquisito momento, tan especial como hermoso, en que se encuentra con la delicada perfección de tu desnudez.
Quisiera que el tiempo que pasamos juntos fuera eterno, pero lamentablemente, se desvanece ante la cruel presencia de un reloj, que marca el final de la dicha de tenerte y el comienzo del tormento de tu ausencia.
No encuentro mayor placer en mi vida, que el que estremece todo mi cuerpo cuando siento tu presencia, cuando encuentro la paz de tu ser a mi lado.
Que cruel situación me acosa, al tenerte tan cerca y aún sin verte, imaginarte en mis brazos, amándote hasta la locura.
Cuánto tiempo un hombre puede soportar tanto sufrimiento?

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